A veces no sabemos poner en palabras lo que nos pasa.
Pero el cuerpo sí lo sabe, porque es ahí donde la ansiedad, la tristeza, el vacío o el miedo se manifiestan primero:
opresión en el pecho, nudos en el estómago, rigidez, cansancio extremo, dificultad para respirar, etc.
Te propongo el siguiente ejercicio:
Apoya una mano en el pecho y otra en el abdomen.
Inhala por la nariz y exhala lento 3 veces.
Solo observa qué cambia.
Haz clic en la zona del cuerpo donde sientes incomodidad o malestar y te guiaré para comprender:
– qué emoción puede estar detrás
– cómo suele manifestarse
– y cuándo es importante pedir ayuda
*Si estás viviendo síntomas muy intensos, repentinos, o sientes que podrías hacerte daño, busca ayuda urgente (en España: 112).
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Muchas personas recurren a la inteligencia artificial para preguntarle "¿qué tengo?". Pero el auto-descubrimiento es más poderoso que una respuesta automática. Cuando tú mismx puedes nombrar lo que sientes, cuando puedes situar eso en tu cuerpo, cuando te ves reflejadx en una historia... ya estás haciendo el trabajo.
Lo que sigue después es comprenderlo más profundamente. Y luego, transformarlo.
El sufrimiento no es permanente.
Con el acompañamiento adecuado, es posible:
- Desactivar las alarmas internas que ya no son útiles
- Soltar el peso de lo que cargaste durante años
- Aprender a vincularte de formas más sanas
- Recuperar la conexión contigo mismx
- Vivir con más libertad y menos miedo
- Dejar de sufrir
Te invito a que trabajemos juntxs en un proceso de autodescubrimiento, sanación y crecimiento personal.
Agendar primera sesiónSi quieres trabajarlo en profundidad, empecemos por una primera entrevista.
Y, si este recorrido te ayudó a poner nombre a lo que sientes, quizás también te resuene mi blog:
"Y… si dejamos de sufrir"Un espacio para comprender el malestar cotidiano con profundidad, humanidad y sin fórmulas mágicas.